DÍA DE REYES: UNA CELEBRACIÓN FAMILIAR CON CORAZONES DIVERSOS
- By: Inclusión
Cada 6 de enero, miles de familias mexicanas celebran una de las tradiciones más queridas de la temporada: la llegada de los Reyes Magos. Este día, además de intercambiar regalos y compartir la tradicional Rosca de Reyes, es una oportunidad para fortalecer vínculos, disfrutar en familia y tejer recuerdos que acompañan toda la vida.
Sin embargo, para las familias con hijos o adultos con autismo, esta festividad puede implicar retos particulares que vale la pena reconocer, comprender y apoyar con sensibilidad.
Autismo en México: datos clave para dimensionar el contexto
El autismo o Trastorno del Espectro Autista (TEA) es una condición del neurodesarrollo que influye en la forma en que una persona percibe el mundo, se comunica y se relaciona. En México, aunque no hay cifras oficiales completas y actualizadas a nivel nacional, diversos estudios y organizaciones coinciden en estimaciones relevantes:
Se calcula que alrededor de 1 de cada 115 personas tiene autismo en el país, lo que equivale a varios cientos de miles de niños y adultos viviendo con esta condición.
Un reporte reciente estimó que podría haber aproximadamente 3.8 millones de personas con TEA en México, lo que sugiere una prevalencia mucho mayor cuando se consideran todas las edades.
En estudios locales, como en Guanajuato, la prevalencia estimada fue de 0.87 % de la población infantil, cifras que reflejan la presencia significativa del TEA en comunidades diversas.
Estas cifras pueden variar según el método de diagnóstico, el acceso a servicios de salud y los esfuerzos de registro, pero todas subrayan la importancia de visibilizar el autismo en la sociedad mexicana.
Retos y alegrías del Día de Reyes con autismo
La celebración del Día de Reyes, con su bullicio, luces, expectativas y sorpresas, puede ser maravillosa, pero también puede generar sobrecarga sensorial o ansiedad en algunas personas con autismo. Los rituales festivos —como escuchar música, ver desfiles, comer Rosca o abrir regalos en grupo— pueden sentirse intensos o impredecibles.
Para muchas familias, planear con antelación ayuda a crear espacios más placenteros:
Establecer rutinas previsibles antes y durante la celebración.
Anticipar el menú y ofrecer alternativas sensoriales.
Preparar visualmente el orden de actividades con apoyos visuales o historias sociales.
Estas estrategias pueden facilitar que cada integrante disfrute la jornada con mayor tranquilidad y participación.
Celebrar desde la inclusión
Es importante que cada entorno —desde escuelas hasta comunidades— reconozca que no existen dos personas con autismo iguales: algunas disfrutan el bullicio y la emoción, otras prefieren momentos más tranquilos, y muchas se benefician de apoyos específicos para vivenciar la festividad con bienestar.
Para las familias, compartir lo que funciona mejor para cada niño o adulto con autismo —como preferencias sensoriales o señales de incomodidad— con amigos, familiares o grupos de celebración puede ser un gesto de amor que fomenta la comprensión.