LOS REYES MAGOS Y EL JUGUETE INCLUSIVO EN LOS MERCADOS MEXICANOS
- By: Inclusión
La inclusión comienza con el derecho a jugar y a imaginarse en el mundo. Mientras las grandes marcas avanzan con campañas globales, los mercados populares mexicanos ya están escribiendo otra historia: la de una infancia donde todos los cuerpos, todas las formas de ser y de moverse, también tienen un lugar junto al árbol, bajo la cama o en la rosca.
Este enero, que las cartas a los Reyes Magos incluyan también un deseo de justicia lúdica.
Por Redacción.
Cada enero, las calles de México se llenan de ilusión: los mercados populares, tianguis y plazas se transforman en escenarios festivos donde miles de niñas y niños aguardan la visita de los Reyes Magos. En sus cartas, piden juguetes, aventuras y sueños, pero también —aunque no siempre lo sepan— representación. ¿Qué sucede cuando un niño con discapacidad busca en el juego un reflejo de sí mismo y no lo encuentra?
Juguetes que también cuentan historias
Los juguetes no son objetos neutros. Son herramientas poderosas para imaginar el mundo y encontrar un lugar en él. Por eso, tener muñecos con sillas de ruedas, audífonos, implantes cocleares o prótesis no es un capricho: es un acto de justicia simbólica.
En los últimos años, grandes marcas han lanzado líneas de juguetes más inclusivas, como muñecas con vitiligo o con síndrome de Down. Sin embargo, estos productos no siempre son accesibles en precio o distribución. En contraste, en mercados como Tepito, La Merced o el Baratillo de Guadalajara, artesanos y comerciantes han comenzado a adaptar juguetes de manera ingeniosa y sensible: una muñeca Barbie con una pequeña silla hecha de madera reciclada; un luchador con una pierna de plástico articulada; carritos adaptados para movilidad diversa.
La magia artesanal de la inclusión
Estas adaptaciones no solo son creativas: están cargadas de una intención política y cultural profunda. Los artesanos populares, sin el marketing global, logran conectar con necesidades reales, creando juguetes que devuelven identidad y pertenencia a niños muchas veces marginados de las narrativas tradicionales del juego.
“Mi hija tiene un implante coclear y cuando le dimos un muñeco al que le hicimos uno con un clip y cinta plateada, se le iluminó la cara. Dijo: ‘¡Se parece a mí!’”, cuenta María, madre de una niña de seis años en Iztapalapa.
Escribir la carta con nuevos deseos
La tradición de escribir la carta a los Reyes Magos es una oportunidad de imaginar un mundo mejor. ¿Qué pasaría si desde casa, desde la escuela, desde los medios y las políticas públicas, fomentáramos el deseo de inclusión? ¿Y si les enseñamos a todos los niños a pedir juguetes que representen la diversidad humana en lugar de repetir estereotipos?
Promover que los Reyes Magos entreguen juguetes inclusivos es una forma de sembrar empatía. Es enseñar que la discapacidad no es un obstáculo para el juego, sino parte de la vida misma, y que todos tienen derecho a ser protagonistas de sus historias, incluso en miniatura.