LECTURA FACIL: LA TARIFA DEL OLVIDO: TRANSPORTE, DISCAPACIDAD Y EXCLUSIÓN
- By: Inclusión
REDACCION POR INCLUSION
El transporte público es necesario para vivir.
Sirve para ir al trabajo.
Sirve para ir al médico.
Sirve para estudiar y hacer trámites.
En Jalisco, el gobierno reconoce que moverse es un derecho.
Pero en la práctica, este derecho no se cumple para muchas personas con discapacidad.
En 2025, el gobierno aprobó subir la tarifa técnica del transporte a 14 pesos por viaje.
Para algunas personas con discapacidad existe una tarifa menor de 7 pesos, pero solo si usan una tarjeta especial.
También existe el programa Mi Pasaje, que da viajes gratis, pero con muchas condiciones.
Muchas personas con discapacidad viven con pocos ingresos.
Esto no es una opinión.
Es un dato oficial.
Esto significa que una persona con discapacidad recibe un tercio menos de dinero que el promedio de las personas que no tienen discapacidad.
Con ese ingreso se paga comida, renta, luz, agua, medicinas y transporte.
Para muchos hogares con discapacidad, el transporte es el segundo gasto más importante, después de la comida.
No es un gasto pequeño.
Es un gasto necesario.
El programa Mi Pasaje solo cubre dos viajes al día.
Eso alcanza para ir y regresar una vez.
No alcanza para:
* Una cita médica extra.
* Terapias.
* Trámites.
* Emergencias.
* Actividades de descanso o convivencia.
Cada viaje extra puede costar hasta 14 pesos.
Ese costo pesa mucho cuando el ingreso ya es bajo.
Además, el apoyo no es automático.
Para pagar menos, la persona debe:
* Tramitar una tarjeta especial.
* Renovar el apoyo cada año.
* Depender de que haya presupuesto.
Esto hace que el transporte no sea un derecho seguro, sino un beneficio que se puede perder.
Muchas personas con discapacidad no pueden viajar solas.
Necesitan un cuidador o acompañante.
Esto no es un lujo.
Es una necesidad.
Sin embargo, el sistema pide una constancia médica especial para reconocer al cuidador.
Si no hay constancia, no hay apoyo.
Así, el cuidado se vuelve un trámite difícil y lento.
El propio gobierno reconoce que el dinero es una barrera para las personas con discapacidad.
Lo dice en sus documentos de planeación.
Aun así, sube la tarifa y mantiene apoyos condicionados.
Cuando el transporte depende de trámites, tarjetas y renovaciones, no es un derecho pleno.
Es una ayuda frágil.
La inclusión no empieza en el discurso.
Empieza en el camino.
Y hoy, ese camino sigue siendo caro y difícil para muchas personas con discapacidad.
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